Escritos menores

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Es sabido que el autor de El Único y su propiedad fue, como pocos, hombre de un solo libro. La producción de Stirner, al margen de su obra capital, se limita a la correspondencia de prensa, algún panfleto de ocasión y unos pocos artículos en revistas. Entre esos escritos menores hay, sin embargo, algunos que aún merecen nuestra atención

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Descripción

Es sabido que el autor de El Único y su propiedad fue, como pocos, hombre de un solo libro. La producción de Stirner, al margen de su obra capital, se limita a la correspondencia de prensa, algún panfleto de ocasión y unos pocos artículos en revistas. Entre esos escritos menores hay, sin embargo, algunos que aún merecen nuestra atención: útil, tal vez indispensable para el buen entendimiento de El Único es la réplica a «Los recensores de Stirner»; otros ilustran, cuando menos, el camino que lleva a nuestro autor del más bien modesto liberalismo de los jóvenes hegelianos de 1842 hasta el desengaño radical de El Único, así como sus tomas de posición ante las cuestiones de actualidad política (en particular, los acontecimientos revolucionarios de 1848 y los debates sobre la reorganización de los Estados, de la industria y del comercio que suscitaron). Algunas de esas páginas acaso conserven aún una cierta vigencia crítica en nuestros días.

Selección, traducción, prólogo y notas de Luis Andrés Bredlow.

[…] Este mundo, que tildan de egoísta, lleva, por el contrario, varios milenios poniendo en la picota al egoísta y sacrificando el egoísmo en aras de cualquier cosa «sagrada» que se tercie. No vivimos en un mundo egoísta, sino en un mundo sagrado de cabo a rabo, hasta el más mísero harapo de propiedad. […]

[…] El egoísmo, tal como Stirner lo vindica, no se opone al amor ni se opone al pensamiento; no es enemigo de una dulce vida amorosa, ni enemigo de la entrega y de la abnegación, ni enemigo de la más íntima cordialidad, pero tampoco es enemigo de la crítica, ni enemigo del socialismo, ni enemigo, en suma, de ningún interés efectivo y real: no excluye ningún interés. Solo se dirige contra el desinterés y contra lo que carece de interés: no contra el amor, sino contra el amor sagrado, no contra el pensamiento, sino contra el pensamiento sagrado, no contra los socialistas, sino contra los santos socialistas, etc. […]

Información adicional

ISBN

9788494029691

Editorial

Pepitas de Calabaza.

Páginas

208

Encuadernación

Rústica con solapas

Autor

Max Stirner (Alemania, 1806)

Max Stirner (seudónimo de Johann Caspar Schmidt) nació en 1806 en Bayreuth; estudió filosofía, teología y filología clásica en Erlangen y Berlín. De 1839 a 1844, fue profesor de un liceo privado de señoritas de Berlín; formó parte del círculo de los «jóvenes hegelianos». En 1844, apareció su obra capital, El Único y su propiedad, expresión más radical del pensamiento de la llamada «izquierda hegeliana», en la que la crítica se lleva a las consecuencias más extremas de una negación decidida de los ideales y valores morales «sagrados», del Estado y del derecho, pero también del humanismo feuerbachiano y del comunismo, a los que Stirner opone una moral fundada en los intereses «egoístas» de cada uno (aunque distanciándose resueltamente del egoísmo estrechamente económico y dinerario característico de la sociedad burguesa), la insumisión y la libre asociación de los individuos.

La obra, que en su momento suscitó las críticas de Feuerbach y de Marx y Engels (La ideología alemana), fue pronto olvidada; Stirner pasó los últimos años de su vida en condiciones de creciente penuria, ejerciendo sucesivamente de empresario lechero, traductor, corresponsal de prensa y comisionista mercantil. Murió en 1856 en Berlín, solitario, indigente y olvidado.