Sentencias (Bilingüe)

$15.800

Ésta es la primera traducción del griego al castellano de las Sentencias desde la versión libre en endecasílabos blancos de Francisco de Quevedo, quien las consideraba una antiquísima primicia griega de la moral cristiana.

Descripción

El presente libro da a conocer el texto en edición bilingüe a los lectores de lengua española, al tiempo que avanza en la investigación internacional sobre aspectos específicos del texto del poema y su sentido general. Las notas y apéndices ofrecen los paralelos griegos y bíblicos más relevantes, los fragmentos del auténtico Focílides, propuestas de mejora del texto griego, y la traducción poética de Quevedo.

Información adicional

Encuadernación

Rústica

ISBN

9788417301019

Editorial

Abada

Páginas

144

Autor

Focílides el Milesio (Φωκυλίδης ὁ Μιλήσιος, n. ca. 560 a. C.) fue un poeta gnomónico griego de Mileto, contemporáneo de Teognis de Megara.

Focílides vivió en la segunda mitad del siglo VI en la ciudad de Mileto. Escribió máximas, literatura sentenciosa o gnómica en grupos de dos o tres hexámetros y alguna vez en dístico elegiaco. Su poesía se aproxima pues al epigrama, pero también a la elegía; imita claramente a Semónides en sus prejuicios misóginos, pero sigue también a Hesíodo. Estima que la palabra y el consejo son superiores a la nobleza y aspira a la riqueza del campo y a una ciudad ordenada aunque sea pequeña. Pertenece, pues, a la burguesía que sugía en las ciudades de Jonia en esta época y que carecía de ambiciones políticas. De su obra no queda mucho, pues no alcanzó a tener una edición alejandrina, pero fue conocido por Isócrates y en época imperial (Dión Crisóstomo). Se dio su nombre a un poema didáctico que hoy conocemos por Pseudo-Focílides, que es en realidad del siglo I d. C. y posee influencias judías; este poema fue traducido al español por el escritor barroco Francisco de Quevedo. Bebes Muchas de tales piezas contienen máximas de conducta y doctrina moral, y se inician con la frase: «Y esto, de Focílides», como si con eso quisiera dejar para siempre establecido que él fue su autor. Por su estilo elegante y sobrio, es seguro que sus máximas fueron fácilmente aprendidas de memoria, lo cual debe de haberle ganado popularidad en las escuelas. Falsamente se le ha atribuido un conjunto de normas escritas en 230 hexámetros, obra, según todas las posibilidades, de algún alejandrino hebreo.